Las estaciones y los ciclos solares en la astrología zoroastriana

La astrología zoroastriana, profundamente arraigada en la espiritualidad y la mitología de la antigua Persia, otorga una gran importancia a las estaciones y a los ciclos solares, considerados como manifestaciones de las fuerzas cósmicas. Cada signo está asociado con elementos, estaciones e influencias que moldean la personalidad y el destino de los individuos.
1. **Māzdayasna (Aries)**: Simboliza el renacimiento y la primavera, representando la energía creadora y la vitalidad que emergen después del invierno.
2. **Dāman (Tauro)**: Evoca la estabilidad y la fertilidad, encarnando el crecimiento de las plantas y la prosperidad de la tierra en el corazón de la primavera.
3. **Sāzmān (Géminis)**: Representa la dualidad y la comunicación, correspondiendo a la transición de la primavera al verano, donde el intercambio de ideas y culturas florece.
4. **Hāma (Cáncer)**: Conocida por su conexión con las emociones y la protección, resuena con los días cálidos del verano, simbolizando la calidez del hogar y los lazos familiares.
5. **Kāma (Leo)**: Encarnación de la realeza y la expresión personal, brilla en la cúspide del verano, cuando una energía ardiente y creativa está en su apogeo.
6. **Vātar (Virgo)**: Representa el trabajo y la organización, asociada con la cosecha del verano, donde la atención a los detalles es crucial para la prosperidad.
7. **Māzda (Libra)**: Evoca la armonía y el equilibrio, simbolizando el equinoccio de otoño donde el día y la noche están en perfecto equilibrio.
8. **Drog (Escorpio)**: Conocida por su profundidad y transformación, corresponde al declive del otoño, periodo de reflexión y preparación para el invierno.
9. **Kāra (Sagitario)**: Encarnación de la búsqueda de la verdad y la aventura, emerge con el invierno, trayendo el deseo de explorar nuevos horizontes.
10. **Pāir (Capricornio)**: Representa la disciplina y la estructura, marcando el corazón del invierno donde la resiliencia y la determinación son esenciales para la supervivencia.
11. **Dāna (Acuario)**: Símbolo de la innovación y el cambio, brota al final del invierno, anunciando la promesa de renacimiento y libertad.
12. **Rāh (Piscis)**: Evoca la intuición y la espiritualidad, correspondiendo al periodo de transición entre el invierno y la primavera, donde los sueños y las visiones se preparan para la manifestación.
Al integrar estos ciclos estacionales, la astrología zoroastriana ofrece una perspectiva única sobre la interconexión entre las fuerzas cósmicas y la experiencia humana, subrayando la importancia de vivir en armonía con los ritmos naturales.
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